CONSENSO
NACIONAL SOBRE HEPATITIS C
CONCLUSIONES
Organizado y avalado por:
La Coordinación General de los Institutos Nacionales
de Salud y la Asociación Mexicana de Hepatología.
Asociaciones
médicas invitadas:
* Infectología
* Pediatría
* Medicina Interna
* Gastroenterología
México, junio 28 y 29 de 2002
I.
EPIDEMIOLOGÍA
La prevalencia
mundial en los donadores de sangre es de 0.5 a 1.5%. En México
el principal mecanismo de transmisión fue la hemotransfusión
antes de 1994 (norma oficial NOM003-SSA2-1993, publicada el
18 de julio de 1994). Además, en nuestro país,
dentro de los hospitales, existen otros factores de riesgo
que deben estudiarse, como endoscopios, intervenciones quirúrgicas
e inyecciones con viales de usos múltiples. El genotipo
más frecuente en pacientes mexicanos es el 1b (>
60%). En los bancos de sangre debe utilizarse el método
ELISA de tercera generación u otros con sensibilidad
y especificidad igual o superior como escrutinio. Es obligatorio
informar los casos positivos de acuerdo con la norma de la
Secretaría de Salud. Se sugirió la forma para
hacerlo por correo electrónico. Aunque la transmisión
ocupacional es baja (1 a 2%) en trabajadores de la salud,
se proponen los pasos a seguir en el caso de una punción
accidental:
- Determinar anticuerpos contra HCV mediante la prueba ELISA
3 en el trabajador y el paciente; en caso de que sea positivo:
- Efectuar PCR (reacción en cadena de la polimerasa)
cualitativa; si es positivo:
- Realizar pruebas de funcionamiento hepático (PFH).
- En caso de positividad, realizar PCR cuantitativa y referir
al individuo para estudio integral y, en su caso, considerar
tratamiento.
- Si el resultado es negativo, repetir la determinación
de anticuerpos contra HCV dos meses después. Si ésta
es negativa se finaliza el estudio.
En la
convivencia de las parejas el factor de riesgo de transmisión
más importante es percutáneo (uso de jeringas)
y no la transmisión sexual. La transmisión sexual
puede ocurrir cuando se tienen relaciones con más de
seis parejas (promiscuidad). En estos casos, ha de recomendarse
el uso de protección. Siempre debe estudiarse a la
pareja mediante determinación de anticuerpos por ELISA
3.
Puede ocurrir transmisión materno-fetal si la madre
es HIV positiva además de positiva para anticuerpos
contra HCV y si tiene una carga viral alta de HCV o es adicta
a drogas intravenosas.
La lactancia no está contraindicada en hijos de madres
HCV positivas, pero debe evitarse si se observan lesiones
en la piel. Es necesario informar a la madre que existe el
riesgo potencial de transmisión.
II.
HISTORIA NATURAL DE LA INFECCIÓN POR EL VIRUS DE LA
HEPATITIS C
Menos
de 25% de los pacientes tiene ictericia, náuseas, anorexia
y malestar. Estas manifestaciones suelen presentarse siete
a ocho semanas después de la exposición al virus
C (rango, 2 a 26). La mayoría de los pacientes experimenta
síntomas leves de hepatitis; la hepatitis fulminante
que se ha descrito en este periodo es muy rara. El RNA del
HCV aparece en la sangre dentro de las dos semanas posteriores
a la exposición y varias semanas después se
encuentra elevación de las aminotransferasas (ALT).
La infección se autolimita en cerca de 15% de los pacientes,
el RNA del HCV es indetectable y la ALT regresa a valores
normales. Ochenta y cinco a 90% de los individuos infectados
presenta viremia crónica y 70% de ellos desarrolla
algún grado de daño hepático crónico
con riesgo potencial de progresión a cirrosis y carcinoma
hepatocelular (4%). En el curso de la hepatitis crónica
pueden observarse síntomas inespecíficos como
la fatiga. No es posible predecir con precisión qué
pacientes desarrollarán cirrosis o cáncer, aunque
varios cofactores parecen afectar la progresión de
la enfermedad, como el genotipo viral (los subtipos 1a y 1b
se relacionan con progresión más rápida,
daño más extenso del hígado y respuesta
reducida al tratamiento). El abuso en el consumo de alcohol
(> 5 g/día) acelera la progresión de la hepatitis
crónica; se informa que los anticuerpos contra HCV
en pacientes con enfermedad hepática inducida por alcohol
la carga viral es más elevada que en pacientes que
no consumen alcohol.
III.
FISIOPATOLOGÍA DE LA INFECCIÓN
El virus
de la hepatitis C se clasifica en un género aparte, Hepacivirus, de la familia flaviviridae; es
un virus citopático que se caracteriza por su gran
variabilidad genómica. Tiene replicación hepática
y extrahepática, que tiene lugar a través de
la enzima polimerasa de RNA; ésta comete errores de
transcripción frecuentes que originan las cuasiespecies.
Su patogenicidad se relaciona con interferencia de la inmunidad
celular. Las partículas virales tienen una ¿vida?
media muy corta. El daño hepático que el virus
produce se vincula tanto con factores genéticos y virales
como con la respuesta inmunitaria, que determinan el pronóstico
de la infección. Los alelos específicos de HLA
(HLA DRB1, DQB1 y DR13) se relacionan con protección
contra la progresión de la enfermedad.
IV.
MECANISMOS Y COFACTORES DE LA FIBROSIS
El conocimiento
de la historia natural de la progresión de la fibrosis
hepática se vio estimulado con el desarrollo de métodos
cuantitativos (índices de Knodell y Metavir) para medir
el grado de necroinflamación y fibrosis en biopsias
de hígado. En el caso de la hepatitis C está
demostrada la existencia de tres tipos distintos de individuos
de acuerdo con la evolución de su respuesta fibrótica:
los denominados rápidos, que requieren alrededor de
10 años de exposición al virus; los intermedios,
que necesitan entre 20 y 30 años, y los lentos, que
desarrollan la fibrosis después de 30 años de
exposición al virus. Seis factores independientes se
vinculan con la ausencia de fibrosis significativa después
de tratamiento: a) grado de fibrosis basal, b) respuesta virológica
sostenida, c) edad, d) índice de masa corporal, e)
ausencia de actividad basal y f) carga viral menor de 3.5
millones de copias por mililitro.
V.
EL VALOR DE LA BIOPSIA HEPÁTICA ANTE EL DAÑO
HEPÁTICO
- La biopsia aún es el método que permite
valorar de manera más precisa el grado de actividad
y la evolución de la lesión.
- La biopsia está indicada en pacientes menores de
65 años para conocer la gravedad de la lesión
necroinflamatoria y la fibrosis, y en algunos casos para
determinar el pronóstico. Asimismo está indicada
en todo paciente con diagnóstico de hepatitis C que
curse con elevación de las aminotransferasas, que
no tenga contraindicaciones médicas para someterse
al procedimiento y que vaya a recibir tratamiento médico.
- Se sugiere utilizar el índice Metavir por varias
razones: es el único que se validó antes,
es uno de los sistemas que analizan el menor número
de variables para definir el grado de actividad, las categorías
de cada variable se expresan en forma precisa y, en comparación
con otros índices, muestra una mejor correlación
con los niveles de ALT.
VI.
DIAGNÓSTICO DE LA INFECCIÓN POR HCV
Las pruebas
para el diagnóstico se dividen en serológicas
y de biología molecular. Entre las pruebas serológicas,
la técnica ELISA de tercera generación muestra
sensibilidad y especificidad altas para el diagnóstico
de HCV. La técnica RIBA debe suprimirse porque no resuelve
los casos indeterminados por ELISA y es de costo elevado.
Las pruebas que se basan en la biología molecular son
cualitativas o cuantitativas y sirven para confirmar la infección
activa y para vigilar el tratamiento antiviral. Las cualitativas
reportan viremia positiva o negativa y las cuantitativas son
útiles para determinar la carga viral. Asimismo, ahora
se recomienda utilizar el estándar internacional de
la OMS, que se expresa en UI/mL; los títulos que exceden
800,000 UI/ mL se consideran elevados. La prueba confirmatoria
cuantitativa más sensible es Cobas Amplicor Monitor
V2, que detecta desde 50 UI/mL. Por último, las pruebas
de biología molecular incluyen la genotipificación,
que resulta útil para recomendar el tiempo de tratamiento
y establecer el pronóstico.
VII.
HEPATOCARCINOMA Y HEPATITIS VIRAL C
El hepatocarcinoma
ocupa el cuarto lugar entre las neoplasias del aparato digestivo
y representa la octava causa de muerte por cáncer en
el mundo. Aunque muestra variaciones geográficas, el
HCV se considera un factor de riesgo para el desarrollo de
este tipo de tumor. Aunque el virus no es oncógeno,
el común denominador es la presencia de cirrosis hepática.
Los pacientes con hepatitis crónica por virus C que
evolucionan a cirrosis tienen un riesgo anual de 1 a 4% de
desarrollar hepatocarcinoma. Para este tipo de pacientes se
recomienda seguimiento con ultrasonido y determinación
de fetoproteína alfa cada seis meses.
VIII.
TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS C EN PACIENTES VÍRGENES
DE TRATAMIENTO
Los objetivos
del tratamiento de la hepatitis C comprenden la eliminación
del virus y la reducción de síntomas, progresión
a cirrosis, desarrollo de complicaciones, descompensación
hepática y hepatocarcinoma.
Los requisitos mínimos que el paciente con hepatitis
C debe cumplir para considerarlo un buen candidato para tratamiento
son:
1. Elevación persistente de ALT durante más
de seis meses.
2. RNA del HCV detectable en sangre.
3. Hepatopatía compensada.
4. Buena motivación.
5. Hallazgos compatibles con el diagnóstico en la biopsia
hepática.
6. Sin contraindicaciones para el uso de antivirales.
Se consideran contraindicaciones para el tratamiento antiviral
con interferón (IFN): hepatopatía descompensada,
trastorno neuropsiquiátrico grave, enfermedad concomitante
descontrolada, enfermedad autoinmunitaria, embarazo e incapacidad
para usar métodos anticonceptivos eficaces. Las contraindicaciones
para el uso de ribavirina incluyen anemia (Hb < 11.0 g/dL),
embarazo, insuficiencia renal y otras causas de anemia hemolítica.
Se definen diferentes tipos de respuesta al tratamiento antiviral.
No se observa correlación entre la respuesta bioquímica
(normalización de ALT) y la respuesta virológica
(negatividad para RNA del HCV). No obstante, se recomienda
que el seguimiento se efectúe mediante determinaciones
de ALT y RNA del HCV.
El mejor indicador disponible de un tratamiento efectivo es
la respuesta virológica sostenida (negatividad para
RNA del HCV mediante RT-PCR cualitativa seis meses después
de finalizar el tratamiento). La respuesta virológica
temprana (negatividad para RNA del HCV o disminución
de 2 logaritmos 10 a las semanas 12 a 24 de tratamiento) predice
la respuesta virológica sostenida. Los sujetos sin
respuesta virológica temprana tienen poca posibilidad
de alcanzar una respuesta virológica sostenida a pesar
de continuar el tratamiento por 12 meses.
Se considera no respondedores a los sujetos en los que el
RNA del HCV permanece positivo durante el curso del tratamiento
y como recaída a los individuos con RNA del HCV negativo
al final de tratamiento con positividad posterior a la suspensión
del mismo.
El IFN es la base del tratamiento de la hepatitis crónica
viral C. El empleo de la terapéutica combinada con
IFN pegilado alfa + ribavirina mejora de manera sustancial
las tasas de eliminación del virus, con índices
de respuesta superiores a 50% (54 a 56%), y en la actualidad
se considera el esquema terapéutico de elección.
La posibilidad de depuración viral es mayor en los
sujetos portadores de los genotipos 2 y 3 (76 a 82%) que en
aquéllos con el genotipo 1 (42 a 46%). La duración
recomendable del tratamiento es de 12 meses para el genotipo
1. Algunos estudios recientes sugieren que seis meses de terapéutica
podrían ser suficientes para los genotipos 2 y 3.
El uso de tratamiento combinado con IFN pegilado alfa + ribavirina
se relaciona con eventos adversos (síndrome seudogripal,
anemia, leucopenia, plaquetopenia, depresión, insuficiencia
renal, disfunción tiroidea, etc.) que demandan modificación
de la dosis o suspensión del tratamiento en 10 a 20%
de los sujetos. La vigilancia estrecha con exámenes
de laboratorio y valoraciones clínicas periódicas
es imperativa.
Algunos tratamientos y esquemas experimentales en protocolos
de investigación no disponibles para su uso clínico
generalizado incluyen nuevos fármacos y terapéuticas
combinadas cuya utilidad está por definirse.
IX.
TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS C EN PACIENTES NO RESPONDEDORES
A TRATAMIENTO PREVIO
La selección
de un candidato a nuevo tratamiento después de no obtener
respuesta a la terapéutica antiviral previa implica
la consideración de factores como: esquema que fracasó,
genotipo, tipo de respuesta durante el tratamiento anterior,
tolerancia a los medicamentos, apego al tratamiento y grado
de daño hepático. Se sugiere que estos pacientes
sean evaluados y tratados por un médico especialista
en gastroenterología o hepatología, o ambas.
Los resultados del nuevo tratamiento en los sujetos que no
presentaron respuesta virológica con IFN-alfa y ribavirina
muestran que la institución del mismo esquema ofrece
muy pocas posibilidades de depuración viral.
Estudios recientes de terapéutica combinada con interferón
pegilado (PEG-IFN) + ribavirina en pacientes que no responden
al tratamiento con IFN + ribavirina señalan que se
obtiene una respuesta virológica sostenida en 10 a
20% de los casos; los portadores de los genotipos 2 y 3 tienen
mayores posibilidades. Lo anterior sugiere que este esquema
podría ser benéfico en este grupo de pacientes.
El tratamiento de los sujetos con falla al uso de IFN + ribavirina
constituye uno de los principales objetivos de múltiples
estudios de investigación clínica que evalúan
la eficacia y la seguridad de nuevos fármacos, diferentes
esquemas combinados con dos o más medicamentos y el
uso de periodos más prolongados de terapéutica
cuyos resultados estarán disponibles en los próximos
años.
El posible beneficio del tratamiento de mantenimiento
con dosis bajas de PEG-IFN en sujetos sin respuesta al tratamiento
con PEG-IFN + ribavirina está por definirse.
X.
TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS C EN NIÑOS
- El agente causal (HCV) posee los mismos genotipos en niños
que los descritos en la población adulta (predominio
del genotipo 1b).
- La historia natural en niños tiene un espectro
de afección tisular hepática similar al descrito
en adultos (daño mínimo, leve, moderado e
intenso) e incluso se observan casos de progresión
rápida a fibrosis.
- No parece haber mayor riesgo de infección en productos
de madres HCV positivas que nacen por vía vaginal
o por cesárea.
- Se describe la presencia del virus C en el calostro de
madres con infección viral C, en particular, en aquéllas
con carga viral elevada (> 800,000 UI/mL). El riesgo
de infección del producto por esta vía es
bajo (2 a 3%) y la lactancia materna no se contraindica,
pero debe informarse a la madre, quien puede tomar la decisión
de optar por la alimentación con fórmula láctea.
- Las manifestaciones extrahepáticas de la infección
viral C son poco frecuentes.
- Debe recomendarse la biopsia hepática antes de
iniciar el tratamiento para conocer la extensión
del daño hepático basal y establecer el pronóstico.
- Las pruebas diagnósticas para la enfermedad son
las mismas que las que se utilizan en adultos. Todos los
recién nacidos de madres con infección viral
C deben someterse a pruebas de detección de HCV.
El uso de IFN está contraindicado en los dos primeros
años de vida. El tratamiento debe iniciarse si el
lactante persiste con viremia y transaminasas elevadas a
los 24 meses de edad.
- La respuesta al tratamiento con IFN estándar parece
mejor que la que se informa en la población adulta.
El PEG-IFN aún no se autoriza para su uso en la población
pediátrica.
- La toxicidad secundaria al IFN es similar a la que se
describe en adultos.
- No se recomienda el uso de ribavirina en la población
infantil. Los informes de su empleo en pequeños grupos
de pacientes en combinación con IFN indican que puede
ser útil en adolescentes.
- Se recomienda completar el esquema de vacunación
contra el virus A y el B en todos los pacientes con infección
viral C. Debe utilizarse doble dosis de vacuna en pacientes
inmunosuprimidos.
- Es necesario recomendar el empleo de medidas anticonceptivas
a todos los pacientes que se encuentren bajo tratamiento
con IFN y ribavirina por el riesgo de productos con malformaciones
congénitas.
XI.
PACIENTES CON TRANSAMINASAS NORMALES
- La definición del paciente con transaminasas normales
incluye los siguientes criterios: ALT y AST normales en
tres o más ocasiones (en un periodo de seis meses),
positividad para anticuerpos contra HCV y RNA de HCV. También
debe realizarse ultrasonido hepático para descartar
cirrosis hepática con transaminasas normales y biometría
hemática para investigar trombocitopenia, que es
un indicador de cirrosis.
- La prevalencia de transaminasas normales en pacientes
con infección viral C es cercana a 25%.
- Es importante diferenciar el concepto de pacientes con
transaminasas normales del de pacientes con transaminasas
cerca de lo normal, en quienes sí se describe
mayor daño tisular hepático.
- Debe recomendarse la suspensión de alcohol, evitar
la obesidad y el consumo de suplementos vitamínicos
con hierro porque son factores que pueden promover la replicación
viral.
- No se recomienda la biopsia hepática en este grupo
de pacientes fuera de protocolos de investigación
o en caso de duda diagnóstica.
- En series en las que sí se realizó biopsia
hepática se describe que el daño tisular tiende
a ser leve, pero a veces puede ser extenso (incluso cirrosis).
- En cuanto a la variable fibrosis se observa que el riesgo
acumulado de desarrollarla es de 0.05 puntos Metavir por
año en pacientes con transaminasas normales en comparación
con 0.13 en pacientes con transaminasas elevadas.
- No se recomienda administrar tratamiento a pacientes que
cumplen con el criterio de transaminasas normales. Sin embargo,
la decisión debe tomarla el paciente con base en
factores relacionados como calidad de vida, ansiedad y depresión,
grado de motivación para recibir tratamiento y hallazgos
en la biopsia hepática basal.
- En series de casos en las que se instituyó tratamiento
antiviral, la eficacia para obtener una respuesta viral
sostenida es similar a la observada en pacientes con transaminasas
elevadas (54 a 57% con la combinación de PEG-IFN
y ribavirina).
- Todos los pacientes con criterios de transaminasas normales
deben mantenerse bajo observación mediante determinación
de transaminasas cada seis meses. El riesgo de elevación
de las transaminasas en los primeros cinco años es
de 40% y después de este periodo es casi nulo.
XII.
TRATAMIENTO EN LOS PACIENTES CON CIRROSIS
- La cirrosis compensada no es un criterio de exclusión
para instituir tratamiento contra el virus C.
- La definición de cirrosis compensada debe incluir
los siguientes parámetros: bilirrubinas totales menores
de 2 mg/dL, albúmina mayor de 3.5 g/dL, tiempo de
protrombina mayor de 50% o menos de 3 seg de prolongación,
ausencia de varices esofágicas grandes, ascitis o
encefalopatía.
- En pacientes cirróticos compensados tratados con
IFN estándar la respuesta es menor que la observada
en pacientes sin cirrosis.
- El PEG-IFN ofrece mejores resultados que el IFN estándar
- La toxicidad del IFN en pacientes cirróticos es
mayor que en no cirróticos. Hasta 14% (contra 10%)
demanda suspensión del tratamiento y hasta 42%, reducción
de la dosis. Un estudio reciente con PEG-IFN demostró
menor toxicidad en relación con el IFN estándar.
- Existen evidencias que demuestran reducción en
la extensión de la fibrosis mediante el tratamiento
con IFN, aunque el tiempo de observación es corto
(12 a 18 meses).
- En la actualidad se cuenta con estudios a cinco años
de tratamiento orientados a evaluar el efecto del PEG-IFN
en la prevención de las complicaciones de la cirrosis
(hipertensión portal, ascitis y encefalopatía).
- Puesto que la sobrevida media de pacientes con cirrosis
hepática avanzada (Child C) es menor de cinco años
y ya que la toxicidad es elevada, no se recomienda administrar
tratamiento con IFN a este subgrupo de pacientes.
XIII.
TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS AGUDA
- El virus de la hepatitis C parece más vulnerable
al tratamiento en las etapas más tempranas de la
enfermedad.
- La mayor parte de los casos de hepatitis aguda informados
en otros países es de tipo postransfusional.
- Hasta una tercera parte de los pacientes presenta sintomatología
aguda (ictericia, astenia y adinamia) y una alta proporción
de éstos elimina el virus de manera espontánea.
- Hasta dos terceras partes de los pacientes no presentan
síntomas y pueden progresar a infección crónica.
- Según algunos estudios, los pacientes con carga
viral alta (> 800,000) tienen mayor riesgo de progresar
a la fase crónica.
- Las evidencias actuales indican que los pacientes con
hepatitis aguda viral C pueden recibir tratamiento con los
esquemas convencionales.
- Estudios terapéuticos controlados con asignación
aleatoria y estudios de casos y controles muestran que puede
lograrse una respuesta viral sostenida al final del tratamiento
en alrededor de 40% de los casos utilizando IFN estándar
por seis meses a las dosis habituales.
- El tiempo óptimo para el inicio del tratamiento
(antes o después de las ocho semanas) aún
no se define. Se requieren más estudios.
- Dos estudios recientes no controlados de tratamiento temprano
(una a ocho semanas) con dosis altas de IFN estándar
(5 a 10 millones) tres veces por semana o a diario durante
un mes y luego en días alternos durante 20 semanas
demostraron respuesta viral en más de 90 y 98% de
los casos. Sin embargo, es necesario contar con mayor información.
- Como en nuestro país la detección de casos
de hepatitis aguda en muy baja, todos los sujetos con factores
de riesgo (transfundidos, trabajadores de la salud que sufrieron
punciones accidentales y adictos a drogas, entre otros)
deben someterse a pruebas de detección en forma temprana
(anticuerpos contra HCV).
XIV.
HEPATITIS C Y TRASPLANTE HEPÁTICO
- La hepatitis C es la indicación más frecuente
para trasplante hepático.
- Todos los pacientes presentan recurrencia de la infección
viral pero con diferentes grados de actividad.
- La sobrevida a mediano plazo del paciente tratado por
hepatitis C es similar a la de los pacientes trasplantados
por otras causas.
- El tratamiento antiviral profiláctico sólo
se recomienda en protocolos de investigación.
- Para el tratamiento médico de pacientes con recaída
y actividad bioquímica e histológica comprobadas
debe utilizarse la terapéutica combinada estándar.
- El tratamiento con PEG-IFN más ribavirina es promisorio,
pero no se cuenta con información suficiente para
recomendarlo.
- La inmunosupresión para evitar el rechazo debe
ser cuidadosa, por lo que se sugieren dosis bajas de esteroides
o de terapéuticas de inducción.
XV.
HEPATITIS C Y HIV
- Los pacientes con hepatitis crónica por HCV coinfectados
con HIV tienen un mayor riesgo de progresión de la
enfermedad hepática que los pacientes infectados
sólo por HCV.
- La enfermedad hepática cursa con mayor rapidez
en relación directa con la carga viral de HIV y HCV.
- El tratamiento antirretroviral altamente activo (HAART)
incrementa la sobrevida en pacientes con SIDA, por lo que
la hepatopatía terminal en coinfectados es una importante
causa de muerte.
- Los pacientes candidatos a tratamiento son aquellos con
CD4 > 200, carga viral con tratamiento HAART < 10,000
(la carga viral no es muy importante sin tratamiento HAART),
RNA del HCV positivo y ausencia de cirrosis.
XVI.
HEPATITIS C Y HEMOFILIA
- Se recomienda utilizar factor VIII liofilizado de plasma
mexicano para disminuir el riesgo de infección por
virus de hepatitis C o de alta pureza e inactivado o recombinante.
- El empleo de crioprecipitados puede incrementar el riesgo
de infección por HCV.
- La evolución de la enfermedad hepática en
hemofílicos es similar a la de pacientes con hepatitis
C sin hemofilia.
- No se requiere biopsia hepática para instituir
tratamiento, pero en caso necesario por duda diagnóstica
se sugiere la biopsia hepática por vía transyugular.
- La evolución de enfermos hepáticos con hemofilia
y coinfección HCV y HIV es la misma que la de pacientes
coinfectados sin hemofilia.
- La respuesta al tratamiento combinado es similar a la
de la población general.
- El trasplante hepático no sólo es el tratamiento
para la hepatopatía terminal en pacientes con hepatitis
C y hemofilia, sino también para el tratamiento de
la hemofilia.
XVII.
HEPATITIS C Y ALCOHOL
- La ingesta de alcohol incrementa el avance de la hepatitis
C.
- El riesgo es mayor cuando se ingieren 30 a 50 g de alcohol
al día.
- El riesgo de cáncer hepático en pacientes
con hepatitis C y cirrosis se incrementa cuando se ingiere
alcohol.
- A los pacientes infectados debe recomendárseles
que se abstengan de consumir alcohol.
- No se recomienda administrar tratamiento antiviral a pacientes
que ingieren alcohol.
XVIII.
HEPATITIS C Y ADICCIONES
- Los factores de riesgo para la infección por HCV
cambiaron en México después de 1994: la transmisión
por transfusiones disminuyó y la relacionada con
otros factores, entre los que destaca el abuso de drogas,
aumentó.
- En México el uso de drogas es cada día mayor
e incluye tanto las intravenosas como las inhaladas.
- El riesgo vinculado con el uso de drogas se incrementa
con el consumo de varias drogas al mismo tiempo, alcohol
y prácticas sexuales de riesgo.
- El riesgo de infección por HCV en usuarios de drogas
intravenosas es de 88% al año y la progresión
de la enfermedad es más rápida.
- El tratamiento de la infección sólo está
indicado en aquellos sujetos que abandonan el consumo de
drogas, ya que tienen baja probabilidad de reincidencia,
lo que repercute en el apego al tratamiento, que es malo
y la reinfección más frecuente en el adicto
en actividad. También la posibilidad de agravamiento
y depresión es mayor en aquellos que continúan
usando drogas.
- La respuesta al tratamiento es similar a la de los no
usuarios siempre y cuando se abandone el consumo de drogas.
- En caso de continuar el consumo, se recomienda no compartir
agujas y vacunarse contra HAV y HBV.
XIX.
INFECCIÓN POR HCV Y ENFERMEDAD RENAL
- La prevalencia de la infección por HCV va en descenso
en pacientes con insuficiencia renal crónica.
- El riesgo de adquisición de la infección
es de 10% por año de duración de la hemodiálisis.
- Los factores de riesgo en pacientes con diálisis
crónica son:
- Transfusión
antes de julio de 1994 (cuando se normalizó el escrutinio
regular de donadores de sangre).
- Transmisión
nosocomial por contaminación en unidades de hemodiálisis
y recepción de órganos HCV positivos.
- Dada la posibilidad de resultados falsos positivos mediante
ELISA en pacientes con hemodiálisis, se recomienda
la práctica de una PCR cualitativa inicial seguida
de ELISA cada tres meses en todo paciente que se somete
a hemodiálisis.
- Los pacientes en hemodiálisis deben tratarse como
potencialmente infectados, con medidas de precaución
estándar y rutinarias en las unidades de hemodiálisis.
- Alrededor de 75% de los pacientes en hemodiálisis
cursa con transaminasas normales aun en presencia de replicación
viral y daño tisular.
- El tratamiento con IFN está indicado en pacientes
con replicación viral y biopsia hepática sin
cirrosis.
- El IFN está contraindicado en pacientes que se
sometieron a trasplante renal porque incrementa el riesgo
de rechazo.
- El trasplante renal y hepático no se recomienda
en presencia de cirrosis por HCV.
- La adquisición del HCV en receptores de trasplante
renal suele ocurrir antes del trasplante o durante el mismo
por el uso de un órgano HCV positivo.
- En sujetos HCV positivos la sobrevida a largo plazo (»10
años) del receptor del órgano y del injerto
disminuyen.
- La coinfección con HBV, el uso de inmunosupresores
y el consumo de alcohol son factores de riesgo para la progresión
de enfermedad hepática por HCV en pacientes con trasplante
renal.
- Se recomienda la vacunación (con dosis doble) contra
HBV y HAV en pacientes con insuficiencia renal independientemente
de la serología para el HCV.
XX.
SÍNTOMAS EXTRAHEPÁTICOS DE LA INFECCIÓN
POR HCV
- Las manifestaciones extrahepáticas de la infección
por HCV son crioglobulinemia, porfiria cutánea tardía,
vitíligo y glomerulonefritis membranoproliferativa.
- La diabetes mellitus y el linfoma no Hodgkin son manifestaciones
extrahepáticas que pueden relacionarse con la infección
por HCV y también con el uso de inmunomoduladores.
XXI.
REACCIONES ADVERSAS-CALIDAD DE VIDA
- La hepatitis por HCV tiene un impacto negativo en la calidad
de vida.
- El tratamiento mejora la calidad de vida (en comparación
con el estado basal).
- El tratamiento con PEG-IFN produce efectos colaterales
similares a los del tratamiento con IFN estándar,
a excepción de la disminución de plaquetas
y la linfopenia.
- No se recomienda el tratamiento con IFN en pacientes con
cirrosis descompensada.
- Se observa una mejor calidad de vida durante la etapa
de tratamiento con PEG-IFN en comparación con el
IFN estándar.
- Los efectos adversos del tratamiento con IFN demandan
la suspensión del tratamiento en 10 a 20% de los
casos según el tipo de IFN que se utilice.
- Se recomienda evitar el embarazo con un mínimo
de dos medidas anticonceptivas durante el tratamiento con
antivirales y hasta seis meses después de concluirlo.
- Es necesario proporcionar información amplia y
detallada de los efectos adversos del tratamiento con antivirales.
- Debe instituirse alguna medida de intervención
educativa para los candidatos a tratamiento contra el HCV.
Para
lectura de artículos relacionados, puede consultar
el Volumen 67 suplemento 2 de la Revista
Mexicana de Gastroenterología |