Dr. Genaro
Escalona,
Director del
Hospital General
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Dr. Aquilino
Villanueva
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A finales de 1923 y principios de 1924 otros
disturbios que provocaron un movimiento armado hicieron que
en el Hospital General se cesara a catorce médicos,
se redujeran aun más los recursos económicos
y las plazas de personal técnico. Como muestra de inconformidad,
el director del hospital renunció y fue substituido
por un médico ginecólogo que no pudo controlar
la situación, la cual se prolongó hasta que
el Presidente de la República, Gral. Álvaro
Obregón, delegó la responsabilidad de las funciones
asistenciales del Distrito Federal, -que hasta entonces dependían
de la Secretaría de Gobernación-, a una Junta
de Beneficencia Pública, constituida por personas ajenas
a la administración gubernamental, con fondos propios
y que tendría una relación directa con el Presidente
de la República.
Este nuevo organismo designó entonces
como Director del Hospital General al Dr. Genaro Escalona,
quien había trabajado ahí desde muy joven y
que ya antes había sido director por breve tiempo en
1918.
El Dr. Escalona, gran conocedor de las aptitudes y de la dedicación
de los médicos de su hospital, sentó las bases
de tres especialidades médicas, al designar, seguramente
en noviembre o diciembre de 1924, "el establecimiento
de pabellones exclusivamente para enfermos de vías
urinarias altas, cardiovasculares y digestivas, cuya atención
ha quedado respectivamente encomendada a los estimables jóvenes
médicos, don Aquilino Villanueva, don Ignacio Chávez
y don Abraham Ayala González".

Dr. Ignacio
Chávez
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Dr. Abraham
Ayala González
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Estas célebres palabras probablemente
fueron comunicadas sólo verbalmente puesto que el maestro
Pedro Ramos, dedicado a la investigación histórica
de este acontecimiento, no encontró registro oficial
en el hospital, pero las encontró consignadas en el
primer número de la Revista de Ciencias Médicas,
órgano oficial de los establecimientos de Beneficencia
del Distrito Federal que fue publicado en noviembre-diciembre
de 1925.
Con esta histórica disposición,
el Dr. Escalona inició en México la era de las
especialidades en medicina, entre ellas la gastroenterología,
pero al mismo tiempo ponía en manos de los doctores
mencionados una enorme responsabilidad, sin imaginar tal vez
que a la postre los tres serían especialistas excepcionalmente
brillantes, los tres serían directores del Hospital
General y que el Dr. Aquilino Villanueva y el Dr. Abraham
Ayala llegarían a ocupar el puesto máximo que
podía alcanzar un médico mexicano, el de Jefe
del Departamento de Salubridad.
Así se inició lo que constituye
el primer período de la gastroenterología mexicana
comprendido entre 1925 (con la asignación de un pabellón
especial para la atención de enfermos del aparato digestivo)
y la fundación de la Asociación Mexicana de
Gastroenterología en 1935.
En estos diez años, partiendo
casi de la nada, se empezaron a reunir los elementos que constituían
la especialidad, es decir, la clínica, el laboratorio,
la radiología, la endoscopia y la cirugía, elemento
este último que fue característico de la gastroenterología
mexicana y que se implementó más como una imperiosa
necesidad por la convicción de hacer la especialidad
más completa, debido a que en México no había
cirujanos como ocurría en otros países. La gastroenterología
mexicana en sus albores, tuvo que ser así, por necesidad,
médico-quirúrgica.
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